Piedra viva en las catedrales y cuerpos muertos en la gente que camina por las calles.
Paisanos que no han salido del poblado aunque hayan viajado por el mundo.
Chanel y catinga.
París, ciudad de vértigo con ritmo campesino.
Ciudad de horas perdidas y minutos encontrados.
El kebab nos salva del frío y del hambre. Porque nosotros, junto con los árabes y los negros, a todos por igual les ofrecemos un poco de alegría.
Tan cómodo y tan ajeno.
Tierra de maravillas a la que terminaremos volviendo cuando se nos pase el enojo.
Textos poéticos, fotos, música, cosas varias que quiero comunicar a unos pocos amigos pero que permanecían inéditas porque no entran en ninguna clasificación usual ni tienen cabida en otro blog, libro, "producto" o "servicio".
jueves, 2 de junio de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
Los planos sonoros de Bertagni
Hubo un tipo en Argentina, hace cuarenta años, que inventó el sistema más eficaz para reproducir sonido. No lo pude verificar personalmente, pero así parece. Nadie vaya a pensar que un cono de cartón tiene las mismas cualidades acústica que un piano o que la garganta de Gardel. Y los transductores que usamos hoy en día, más o menos sofisticados, son conos de cartón. Bertagni dio un paso adelante cuando creó los "planos sonoros". La noticia cayó en el olvido y hoy suena a falsa leyenda. Pero acá traigo un testimonio escrito. Buscando por aquí y por allá puede averiguar que: 1) Bertagni consiguió fondos en Argentina para producir los planos sonoros en escala industrial. 2) Fue contactado por industriales de los Estados Unidos. 3) Alguien compró la patente. 4) Hubo un proyecto serio para producir los planos sonoros en California. 5) Bertagni se quedó a vivir plácidamente en los Estados Unidos y los planos sonoros nunca se fabricaron en gran escala. Es fácil tejer teorías conspirativas a partir de esta información. Conocí la historia, me gustó y la comparto. No sé más. Y me gustaría escuchar los "planos sonoros", desde ya.
miércoles, 6 de enero de 2016
La ciudad mineral
La ciudad se mueve. Pero se mueve
lentamente. Algunos barrios florecen, pero es un florecimiento
notable sólo a escala histórica.
El Buenos Aires de hoy es muy diferente
del Buenos Aires del siglo diecisiete. Pero es bastante parecido al
Buenos Aires de la infancia de una persona mayor. Bastante parecido
al de cuarenta años atrás.
La ciudad es un ser vivo que se mueve
más lentamente.
Animales y plantas se mueven. Una de
las mayores diferencias entre las plantas y los animales es que los
animales se mueven mucho más rápido que las plantas. La velocidad
del desplazamiento desde luego, la circulación de los fluidos y, a
menudo, el crecimiento es veloz en los animales y lento en las
plantas.
Por su carácter mineral, la ciudad es
un ser vivo que se mueve a un ritmo más lento.
jueves, 2 de julio de 2015
viernes, 11 de abril de 2014
Otro sueño - y más casas
Tengo algo con las casa.
Hace tiempo soñé varias veces con unas calles estrechas, o pasillos, que subían y bajaban. Las paredes tenían un revoque rústico. Los pasillos, a veces largos, a veces cortos, a veces con esquinas, accedían a casas, o habitaciones. No recuerdo las historias vividas ahí, pero sí, con claridad, el lugar.
Años más tarde encontré por casualidad estas fotos en internet:
Éste era el lugar. Se llama Puruchuku, queda en Perú.
Estas construcciones son algo diferente de la piedra que suele haber en las ciudades incas. Piedra majestuosa y perfecta. Estuve hace muchos años en Tilcara. Conozco por fotos Machu Picchu y otros rincones del Perú. Pero puruchuku es una ciudad de ladrillo revocado con barro. Es otra cosa. Es una sensación más cálida. Estas fotos me transmiten serenidad y seguridad. Estos rincones, en su serenidad, tienen algo de barrio de Buenos Aires, aunque no se parezcan en nada.
domingo, 16 de junio de 2013
Algo de música
En este enlace se pueden escuchar algunas músicas propias y tangos tradicionales que toqué en los últimos años.
www.myspace.com/pedroochoatango/music/songs
www.myspace.com/pedroochoatango/music/songs
domingo, 24 de febrero de 2013
Dos sueños
Sueño de volar
Es uno de los sueños más lindos que tuve.
Era un sueño recurrente. Ahora hace años que lo dejé de soñar, pero lo soné muchas veces en su momento.
Soñaba, en efecto, que volaba.
Aleteo con los brazos, pego un salto y vuelo. Todo con energía pero con suavidad. No muy alto ni muchos metros, pero realmente es un vuelo. Más largo y alto de lo que ningún hombre podría simplemente saltar. Y con la clara sensación de estar flotando en el aire.
Empezaba como un salto gigante. Saltaba hacia arriba y adelante, extendía los brazos, y planeaba quince, veinte metros en más o menos diez segundos. Aterrizaba suavemente.
Era un salto porque me impulsaba primero con las piernas, pero no volaba con las reglas de la balística, como un saltador en largo, sino que realmente planeaba suspendido en el aire.
Si volaba no era exclusivamente debido al impulso inicial, tampoco estaba exactamente sustentado por el aire (no se parecía a bucear, por ejemplo); volaba sostenido por mi voluntad. Y porque simplemente era así, porque era posible. En el sueño sabía que volar no es normal, pero nunca me lo cuestioné demasiado. No es normal, pero era posible, ¿por qué no?
Aleteando con los brazos, podía sostener el vuelo algo más, incluso dirigirlo y ganar un poco de altura, aunque nunca volé más alto que mi propia estatura, a lo sumo me habré elevado con los pies a un metro del suelo.
Era chico y no había leído todavía sobre el vuelo chamánico.
Podía repetir el salto varias veces.
Por lo general sucedía en un descampado al atardecer, pero también podía ocurrir en una calle de noche.
La gota de mercurio
Una gota color mercurio. Como está en el más negro vacío, no tiene tamaño ni profundidad. Podría ser gigante o diminuta, no lo sé porque no hay con qué compararla.
De hecho, aunque la veo, no estoy presente con mi cuerpo.
Es luminosa, pero no es iluminada (¿desde dónde podría ser iluminada?), tampoco ilumina (¿a qué podría iluminar?). Desde luego tampoco refleja.
La descripción es tenebrosa, pero el sueño era sereno; la gota más bien se parecía a un objeto de meditación, es decir una herramienta para concentrarse, no pensar y mantenerse en silencio.
Al igual que en el sueño anterior, fue mucho más tarde que descubrí información sobre el tema, por ejemplo, a través de Borges, la tradición de la esfera de Pascal.
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